Aunque Andorra sea una de las jurisdicciones más atractivas del mundo en cuanto a fiscalidad, no cuenta con un sistema de sociedades offshore. La definición más conocida de una sociedad offshore es una empresa o otra forma de entidad legal que está ubicada en un país extraterritorial el cual goza de beneficios fiscales, o que está en lo que se llama “un paraíso fiscal”. Se habla también de “empresa fantasma” o de sociedades de comercio internacional.

En términos de sociedades offshore, muchos piensan que, según su jurisdicción, son entidades que no son sometidas a impuestos, que son muy flexibles en cuanto a las regulaciones corporativas y que no necesitan más de una dirección o simplemente ser registradas en un estudio de abogados o contables. Varias sociedades offshore establecidas en estos “paraísos fiscales”, funcionan con un director fiduciario, con acciones emitidas al portador, y no tienen ningún requisito a nivel de contabilidad.

Las entidades andorranas no corresponden exactamente a la definición tradicional de una sociedad offshore. En Andorra, los impuestos empresariales son muy bajos, pero es imprescindible tener una sede social en Andorra y cumplir el mínimo de los requisitos de substancia. Además, no se puede tener un director fiduciario en cuanto tal, y las acciones tienen que ser vinculadas a cada accionista. Finalmente, las leyes de contabilidad en Andorra requieren unos estándares en cuanto al mantenimiento de las cuentas anuales y las declaraciones fiscales.

Crear una sociedad offshore en Andorra es un proceso que necesita una gran transparencia por parte de los accionistas, por eso, cada uno de ellos que tenga más de un 10% en la sociedad tiene que enseñar un documento que pruebe su identidad y un certificado de antecedentes penales. Además, la creación oficial de la sociedad se hace mediante una oficina notarial pública andorrana, y con la presencia de cada accionista.

Las acciones están registradas bajo el nombre del accionista y el director tiene un cierto nivel de responsabilidad legal por lo que hace, por eso es difícil o casi imposible designar directores fiduciarios. Resulta evidente que una sociedad offshore en Andorra en cuanto a tal, no existe. Sin embargo, eso solo es así para el beneficio y la seguridad legal de Andorra como país y para su marco fiscal. Andorra ha firmado el Convenio de Doble Imposición (CDI) junto a varias jurisdicciones europeas, y se posiciona como una jurisdicción con tasas fiscales bajas siguiendo los requerimientos de substancia tal tanto según los estándares en términos de BEPS y de la OCDE.

Si su proyecto trata de comercio activo con clientes y proveedores en jurisdicciones con altas tasas fiscales como las de la Unión Europea, entonces una entidad offshore en cualquier paraíso fiscal no cumpliría los requisitos de le OCDE. Además, refiriéndose al intercambio de información automático que se implementará entre 2016 y 2018 no le recomendamos seguir este tipo de prácticas. En definitiva, si usted quiere establecerse en un país donde se cumplen los requerimientos internacionales en términos de transparencia, BEPS y por supuesto con suficiente seguridad legal para proteger su inversión, Andorra le ofrece estas ventajas y también requisitos de substancia, como oficinas e incluso personal cualificado disponible y que resulta muy competitivo cuando se compara con otras jurisdicciones.

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